
La cámara de Exportadores – CERA reclamó que no se pierda el mercado brasileño
El documento refleja que Brasil explica prácticamente todas las exportaciones al Mercosur de Manufacturas de Origen Industrial (MOI), que duplican las exportaciones a EE.UU.
“No podemos bajo ninguna circunstancia perder al mercado brasilero. Tenemos un problema logístico por las distancias que tiene el país con otros países, mientras que con Brasil se puede ir por tierra, lo que representa también una ventaja”.
La definición corresponde a Fernando Landa, el presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), la posibilidad, de que el país abandone el Mercosur para generar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
La misma advertencia había sido formulada por CONTAINER dos semanas atrás a raíz de declaraciones en ese sentido del economista y ex ministro Dante Sica.
Por si hubiera una mínima idea de volver a la iniciativa de abandonar el Mercosur, entonces, la CERA presentó un informe con números que muestran que, a pesar de las dificultades por las que atraviesa el bloque, esta asociación es muy importante para la Argentina.
El documento refleja que Brasil explica prácticamente todas las exportaciones al Mercosur de Manufacturas de Origen Industrial (MOI), que duplican las exportaciones a EE.UU.
El Mercosur totaliza un 61% de las exportaciones argentinas bajo acuerdo preferencial, y un 22% de las exportaciones totales. Además, la ganancia arancelaria de un TLC con EE.UU. es baja: el 58% de las exportaciones ya ingresa con un arancel del 0% y el 20% ingresa con un arancel del 1%.
La Argentina pasó del 2,78% de participación en el comercio mundial en 1948 al 0,48% en 1998 y al 0,28% en 2023
Los exportadores recomiendan no plantear un mejor acceso a Estados Unidos a costa de perder las preferencias en el mercado regional, especialmente en Brasil. El costo de salir del Mercosur es perder los acuerdos comerciales logrados (como en el Brexit), incluyendo eventualmente el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.
Landa consideró que dejar el bloque regional por un TLC con Estados Unidos sería “como cambiar una casa por una moto”, algo muy poco conveniente. Además, advirtió que “America First” es lo que rige en gobierno de Trump y eso no va a cambiar. De hecho, ya en febrero de 2025 Trump impuso un arancel del 25% a sus importaciones de acero y aluminio (y algunos de sus bienes derivados) provenientes de todos los países sin excepciones, incluyendo obviamente a la Argentina.
El presidente de Estados Unidos quiere bajar a toda costa el déficit comercial del país, algo que sucede desde 1975. Existe la idea de que los demás países “se aprovechan de Estados Unidos”, generando un comercio injusto y desequilibrado. En este contexto, juega con los aranceles como instrumento de presión y herramienta de negociación.
El país del norte tiene un menú interesante para ofrecer, como más inversiones y la posibilidad de integrar a la Argentina a más cadenas de abastecimiento, pero “no convendría hacer un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos si hay que sacrificar el Mercosur”, definió Landa.
Las posibles soluciones para la cámara que agrupa a los exportadores son:
Firmar o profundizar acuerdos como los que tienen otros países de América Latina (de inversiones, de facilitación de comercio y buenas prácticas regulatorias).
Promover la reactivación del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), que es un instrumento de política comercial unilateral de los Estados Unidos, adoptado como apoyo para el crecimiento económico de determinados países.
Promover la resolución de medidas antidumping.
Avanzar con los permisos sanitarios y fitosanitarios.
La CERA propone que con Estados Unidos “se puede trabajar una agenda de cooperación económica que no colisione con el Mercosur, profundizar acuerdos sectoriales en materia de inversión, regularizar la remisión de utilidades, atraer nuevas inversiones a partir del RIGI, implementar el RIMI para proyectos de mediana envergadura e insistir con la solución de los problemas no arancelarios (incluyendo promover la restitución del SGP)”.
Un complejo panorama mundial.
“El comercio exterior está complicado tanto a nivel interno del país, como a nivel externo. Lo que está pasando en comercio internacional es inédito”, continuó. “En la turbulencia se generan oportunidades. Este rebalanceo global es el inicio de algo para lo cual hay que estar preparados”, aseguró el presidente de CERA.
¿En qué mundo estamos? En los años 90 había una hegemonía de Estados Unidos, algo que hoy está en crisis, mientras que aumenta China su influencia mundial. También, en la última década del siglo anterior se hacía hincapié en la globalización, mientras que ahora los mercados están más proteccionistas.
Landa habló de “agrandar la torta”, en referencia a mejorar los envíos del comercio exterior argentino, pero advirtió que “si tenés que competir contra alguien que tiene una menor carga impositiva, es imposible. No hay que cobrar impuestos que nadie cobra. Es increíble que se cobren derechos de exportación a las producciones industriales. La cantidad de empresas exportadoras va en disminución, algo hay que hacer. Hay que repensar el comercio exterior y sus principales problemas, que son la infraestructura, la logística y los impuestos”.
El resultado está a la vista: la Argentina pasó del 2,78% de participación en el comercio mundial en 1948 al 0,48% en 1998 y al 0,28% en 2023.
(Con información de La Nación)